Semifinal de la copa Infantil: Rayo Arriacense 4-4 Casar C.F. (Clasificado: Rayo Arriacense por penaltis).
Una semifinal que bien podría haber sido la final. Más allá de la crónica, solo me sale la palabra orgullo para definir el partido que hemos visto. Dos equipos corriendo, peleando y queriendo jugar el balón hasta la extenuación a un nivel altísimo, y un árbitro que, lamentablemente, estuvo a un nivel muy inferior.
El rival salió más intenso y mejor al campo, pero sabíamos que habría momentos de sufrir y el equipo estaba preparado. Aguantamos muy bien y conseguimos hacernos con las riendas del encuentro. En una excelente jugada colectiva, Darío se va por la banda izquierda, entra en el área y le hacen penalti. El propio Darío se encarga de transformarlo para hacer el 1-0. El equipo se creció y siguió presionando, pero en un balón largo en el que nuestro central iba cuerpeando con su delantero, el árbitro, incomprensiblemente, pitó penalti. 1-1.
A volver a remar. Conseguimos apaciguar la energía del rival y, en un balón suelto en el área, Pablo Martín hizo el 2-1, lo que nos dio mucha energía para irnos al descanso.
En la reanudación el partido fue un auténtico espectáculo, con dos equipos yendo al ataque, presionando y sin especular. Ahí, el Casar, en dos chispazos de calidad, nos dio la vuelta al marcador y se puso 2-3 por delante. Quedaban 10 minutos, así que metimos cambios ofensivos y reorganizamos al equipo. En un balón largo a Ezequiel, su central le hace falta cuando ya se iba mano a mano; el colegiado pitó falta en la frontal del área, pero incomprensiblemente sacó tarjeta amarilla en lugar de la roja. A callarnos y a remar. Tuvimos la fortuna y la calidad de nuestro lado: Darío puso el 3-3 en el marcador y nos volvimos a llenar de energía.
Lejos de especular, el equipo se dejó las últimas fuerzas que le quedaban. En una jugada de pillo, Dani sacó de banda rápido para Darío; Ezequiel hizo un desmarque fantástico en velocidad y se plantó en el área con posibilidad de disparo, pero vio que su compañero Embid llegaba al segundo palo, se la puso y este la empujó para hacer el 4-3 a falta de 2 minutos. Un resultado más que merecido por la ambición del equipo.
Era hora de no complicarse y cerrar el pase a la final, pero el árbitro quiso ser protagonista y añadió 5 minutos sin sentido. Esto permitió al Casar colgar un balón en el área; tras varios rebotes y una pugna normal entre nuestro central y el mediocentro del Casar, sin aparente incidencia, el colegiado decidió pitar penalti a favor del rival. No lo podíamos creer, pero es lo que hay. El Casar hizo el 4-4 y nos fuimos a los penaltis.
No perdimos ni un segundo en protestar, porque de poco iba a servir, y nos concentramos en la tanda (3 penaltis por equipo). Ganamos el sorteo y tiramos primero:
1-0: Gol de Darío.
1-1: Empata el Casar.
1-1: Fallamos el segundo.
1-2: Gol del Casar.
2-2: Gol de Palacios.
Llegó el turno del Casar para pasar a la final. Nuestro portero, Manu, confiado, le leyó las intenciones, se mantuvo tranquilo y consiguió despejar un tiro centrado. El fútbol nos daba otra oportunidad. Lanzó Ezequiel e hizo el 3-2.
Toda la presión para el Casar. Lanzó su delantero —posiblemente su mejor jugador— un tiro cruzado, potente y ajustado, pero Manu se estiró de forma increíble y sacó el balón.
¡Nos vamos a la final! ¡Qué partido, señores!
Mvp: No puedo mencionar a uno solo. Todos en nivel superlativo.Este equipo unido se siente invencible