GENTE ESPECIAL
Los guardametas, salvo escasas ocasiones, son unos seres especiales, que sienten distinto y se comportan de forma singular. Al contrario que los delanteros matadores que suelen contabilizar su numerología anotadora y discutir por si llevan un gol más o menos que su compañero de puesto, que llevan perfectamente controlado incluso los goles de penal conseguidos por su compañero oponente, el portero sabedor de la mirada inquisidora sobre sus actuaciones o fallos, suele lamentar los fallos del compañero porque sabe de la dificultad del puesto, de las acciones técnicas y de la relevancia de esos fallos. El portero de base suele crear una relación afectiva con su compañero que no competidor porque ellos sufren la tiranía de la injusticia de las críticas y muchísimo mas cuando estas son infundadas. Ellos tienen un equipo al margen, ellos son equipos en si mismo, los distintos, los que no celebran los goles sino la portería a cero, los que mas se consuelan que felicitan, por todo eso es muchísimo mas difícil. Amigos en las duras, cuando las cosas vienen torcidas, porque cuando se gana es victoria colectiva. La complicidad de la pareja de porteros se ve desde el calentamiento, compañeros y no rivales, encargados de una misión, evitar mas que crear. Lástima que muchos pseudo entrenadores desconocedores del más mínimo sentido de la psicología no sólo se carguen las ilusiones de uno de ellos sino la magia de una amistad cómplice. Afortunadamente la carencia de maldad suele vencer a las ansias de protagonismo. Todo ello no impide que haya una rivalidad, pero no con el deseo de fracaso del otro sino por ver quién evoluciona más rápidamente, y la ayuda entre ambos se puede apreciar muchísimo más que entre ningún compañero puesto que comparten todos los ejercicios y calentamientos, y cuando carecen de entrenador específico se necesitan mutuamente. Portero se nace y aunque muchos lo intenten con su desidia no se deshace.
